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Niño Rubén, fagotista flamenco

Inicia su aprendizaje musical a la edad de nueve años en el Conservatorio Profesional de Música de Lucena, donde finaliza como uno de los ganadores del Premio "Germán Romero Bellido", con uno de los mejores expedientes de su promoción. Seguidamente comienza el Grado de Interpretación Musical en el Conservatorio Superior de Música de Navarra, donde recibe matrícula de honor en el año 2016. En este año la editorial estadounidense TrevCo Music Publishing, una de las más importantes dedicada a los instrumentos de doble lengüeta, publica su trabajo como «algo totalmente diferente, original y desafiante». A finales de éste se despide de todo lo ortodoxo tras participar en el programa "Virtuosos" de RTVE. Según palabras del propio intérprete, el principal objetivo que siempre va a perseguir su música es la libertad más absoluta.

 

Desde muy pequeño empieza a esbozar sus primeras composiciones, buscando instintivamente lo completamente inexplorado. Tanto las letras como la música de todas ellas se ven principalmente influenciadas por la cultura y la música de su tierra, Andalucía. Incluye transcripciones, melodías derivadas del folklore y ritmos procedentes de la música flamenca. En 2013 presenta una íntima "Romanza sin Palabras" para piano y en 2014 se estrenan sus piezas "Pasión según San Lucas" y "Adagio y Burlesque", en Doña Mencía y Lucena respectivamente. Durante este año consigue una beca de la Comunidad Europea para viajar a Turquía y estudiar su música tradicional como integrante del programa "Music, Universal Symbol in Communication". De esta manera, comienza a acrecentar su discurso mediante otras músicas del mundo, interesándole también la estética de la música contemporánea. En abril del 2014 funda el Ensemble Trémolo, con quienes produce su primer trabajo discográfico, “Comienzos”. La pieza "Andante Appassionato y Ocho Variaciones", compuesta en 2015, es propuesta al año siguiente para el prestigioso Concurso Internacional "Fernand Gillet-Hugo Fox". En 2016 se estrena en el Museo Oteiza de Navarra su obra "Rustiques", un encargo del fagotista José Lozano, solista de la Orquesta Sinfónica de esta región.

 

El 2 de junio de 2017 sale a la luz "Al Toque del Fagot Flamenco", un trabajo en el que Niño Rubén expone una nueva técnica de ejecución para su instrumento —desarrollada por él— para poder incorporar a éste dentro del mundo del flamenco. La editorial Trevco Music Publishing le concede al publicar esta investigación la distinción de «Creador del Fagot Flamenco». Por primera vez en la historia se consigue otorgar a este instrumento la jondura propia del arte flamenco. Esta singular sonoridad no se escucha hasta un mes más tarde, el 2 de julio de 2017, en el Castillo de Doña Mencía mediante un íntimo espectáculo en homenaje a Camarón de la Isla. Su particular sonido es para todos los asistentes una grata sorpresa, consiguiendo hacer a este instrumento el protagonista como pocas veces lo había sido. Escasos días después recibe uno de los Premios de la Fundación Cruzcampo que apuestan por el Talento del Sur. Este reconocimiento le permite colaborar en los espectáculos sinfónicos del cantaor José Mercé.

 

El joven investigador inicia a finales de este año su segunda carrera académica, en esta ocasión el Grado de Flamencología en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba, con la pretensión de especializarse en la composición y producción de este género. Desde entonces autopublica en exclusiva por la plataforma lulu.com todas sus partituras de música flamenca.

 

En 2018 participa en la presentación del espectáculo "Horizontes" del pianista flamenco Dorantes. Este año culmina la presentación del fagot flamenco en Granada, dentro del XLVII Congreso de la International Double Reed Society. Los fagotistas y oboístas de todo el mundo que asisten a su recital lo despiden con una gran aclamación y la crítica internacional lo sitúa como uno de los fagotistas más innovadores hasta el momento, convirtiéndose en el embajador y el máximo representante de la música y la cultura andaluza. La revista "Reeding Matter" de la Australasian Double Reed Society resalta su recital como uno de los más representativos dentro de estas conferencias. Al año siguiente finaliza su debut ante el público flamenco en la Catedral del Cante, durante el LIX Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. Esta presentación es recogida para el cortometraje "El Nacimiento del Fagot Flamenco" grabado, además, en la Peña Flamenca de Lucena —la tercera más antigua del mundo—, con la colaboración del guitarrista Luis Calderito. En este documental se resume la concepción creativa del artista y cómo ha sido la realización de este original estreno. Éste es el primer audiovisual que se comparte públicamente, ya que durante los años posteriores el joven músico se aseguró de que su innovación no hubiera sido escuchada por la audiencia. De esta manera, «el joven músico cordobés sitúa este instrumento de viento en primera línea del flamenco».

 

En 2019 clausura el IV Festival Flamenco "Alquería de Bormujos" con una actuación especial tras la participación de la cantaora Esperanza Fernández.

Desde el año 2017 al 2019 es artista del taller artesanal eslovaco de cañas para fagot “Mykhalchuk Bassoon Reeds”, siendo éste uno de sus primeros grandes patrocinadores.

La vocación por la docencia también existe desde muy temprana edad en la carrera profesional de Niño Rubén. Su pasión por la música la hace llegar al público infantil y juvenil mediante diferentes talleres didácticos. Con diecinueve años es profesor de armonía y composición en la Universidad de Granada gracias al programa de apoyo educativo de la Joven Asociación de Musicología. Este año inicia sus clases magistrales bajo el título “Saca el Cien por Cien de Ti”.

Entre sus muchas aportaciones se encuentra el abrir camino como solista a uno de los instrumentos sinfónicos más desconocidos, incluyéndolo en espacios donde jamás se le había visto. Es uno de los principales contribuyentes para que éste sea cada día más valorado. Su trabajo compositivo se centra en ampliar el escaso repertorio del fagot, en donde propone recursos extendidos y nuevas posibilidades inéditas para este instrumento. Estas técnicas son actualmente referentes y utilizadas para composiciones contemporáneos. Su estilo altamente vanguardista ofrece una gran aportación de cara a expandir las fronteras del flamenco.

Gracias a sus inquietudes ha podido incluir al fagot en espacios donde jamás se le había visto, revalorizando a uno de los instrumentos sinfónicos más desconocidos. Sus inquietudes le han llevado a actuar en lugares como el Festival Internacional del Cante de las Minas (Murcia), el Festival Marenostrum Music Castle Park (Málaga), el Festival Cazorla Flamenca (Jaén), el Auditorio Cartuja Center Cite (Sevilla), la Mezquita de Córdoba, el Teatro EDP Gran Vía (Madrid) o los Congresos de la International Double Reed Society.

¿Qué fue antes en tu vida, en tus sensaciones, el flamenco o el fagot? 

 

Lo primero en mi vida creo que fue la presencia de mi cultura, y ahí naturalmente se incluye al flamenco; al igual que el amor por la música, que también ha estado presente desde que era muy joven. Empecé en el conservatorio por este amor pero sin saber muy bien cómo era el instrumento que había elegido estudiar. De hecho, siempre digo que el fagot me escogió a mí pero, creo que eligió mal, porque he tenido que cambiar su sonido para sentirme conforme con lo que hacía salir de él. Cuando he tocado música clásica, tanto como solista como dentro de una orquesta, en muy pocas ocasiones me he sentido identificado con el fagot. Yo creo que si no hubiera llegado a poder mostrar la música y mis composiciones de una manera más personal, no hubiera acabado ni mis estudios musicales. Entonces, yo creo que al flamenco le debo también esto, porque gracias a mis raíces ha merecido la pena estar catorce años en un conservatorio sin realmente gustarme aquello en lo que estaba orientando mi vida. [Revista Cultural Blanco sobre Negro]

¿Cómo se te ocurre la idea de interpretar e incluso componer en clave flamenca con un instrumento, al menos a priori, tan alejado del flamenco?

 

Ese tipo de ideas creo que no se te tienen que ocurrir. Yo creo que tiene que surgir de una manera natural, tiene que fluir como la propia palabra; o al menos así es como yo concibo la ‘innovación’. La composición llegó a mi vida por pura necesidad, como un grito, y no sé cómo pero yo ya incorporaba rasgos propios del flamenco (y en general de la música andaluza). Luego cuando fui investigando, por pura curiosidad, fui aplicando en mis composiciones estos rasgos de una manera más consciente, al igual que a la hora de llevarlo al fagot, todo de una manera muy natural. Al probar a tocar mi instrumento junto con un guitarrista flamenco sentí la libertad que no había tenido nunca y decidí embarcarme en este viaje para desarrollar al fagot dentro del flamenco como un protagonista más, aprovechando así para que este instrumento fuera por fin valorado y conocido por el público. [Revista Pellizco Flamenco]

¿Qué fue antes en tu vida, en tus sensaciones, el flamenco o el fagot? 

 

Lo primero en mi vida creo que fue la presencia de mi cultura, y ahí naturalmente se incluye al flamenco; al igual que el amor por la música, que también ha estado presente desde que era muy joven. Empecé en el conservatorio por este amor pero sin saber muy bien cómo era el instrumento que había elegido estudiar. De hecho, siempre digo que el fagot me escogió a mí pero, creo que eligió mal, porque he tenido que cambiar su sonido para sentirme conforme con lo que hacía salir de él. Cuando he tocado música clásica, tanto como solista como dentro de una orquesta, en muy pocas ocasiones me he sentido identificado con el fagot. Yo creo que si no hubiera llegado a poder mostrar la música y mis composiciones de una manera más personal, no hubiera acabado ni mis estudios musicales. Entonces, yo creo que al flamenco le debo también esto, porque gracias a mis raíces ha merecido la pena estar catorce años en un conservatorio sin realmente gustarme aquello en lo que estaba orientando mi vida. [Revista Cultural Blanco sobre Negro]

¿Cómo se te ocurre la idea de interpretar e incluso componer en clave flamenca con un instrumento, al menos a priori, tan alejado del flamenco?

 

Ese tipo de ideas creo que no se te tienen que ocurrir. Yo creo que tiene que surgir de una manera natural, tiene que fluir como la propia palabra; o al menos así es como yo concibo la ‘innovación’. La composición llegó a mi vida por pura necesidad, como un grito, y no sé cómo pero yo ya incorporaba rasgos propios del flamenco (y en general de la música andaluza). Luego cuando fui investigando, por pura curiosidad, fui aplicando en mis composiciones estos rasgos de una manera más consciente, al igual que a la hora de llevarlo al fagot, todo de una manera muy natural. Al probar a tocar mi instrumento junto con un guitarrista flamenco sentí la libertad que no había tenido nunca y decidí embarcarme en este viaje para desarrollar al fagot dentro del flamenco como un protagonista más, aprovechando así para que este instrumento fuera por fin valorado y conocido por el público. [Revista Pellizco Flamenco]

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